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Los niños y niñas, el colectivo con mayor riesgo de pobreza en España – Encuesta de Condiciones de Vida 2021

INCIDENCIA

La pobreza infantil se incrementa en 1,5 puntos porcentuales frente a la pobreza en los adultos que se incrementa en 1,1 puntos y la pobreza en las personas mayores donde se reduce en 1,3 puntos porcentuales.

Madrid, 29 de junio de 2022. Los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida 2021, que ha hecho hoy públicos el Instituto Nacional de Estadística, señalan que los niños y niñas son el colectivo con mayor riesgo de pobreza y también en el que se ha producido un mayor incremento del riesgo de pobreza y exclusión social frente a personas adultas y personas mayores (más de 65 años).

Esta encuesta, recoge los primeros datos sobre el impacto de la pandemia de la COVID-19 en la pobreza infantil en España, señalando un incremento de 1,5 puntos y una tendencia al alza. El riesgo de pobreza infantil en España aumenta del 27,4% de 2020 al 28,9% de 2021. Este incremento de la pobreza infantil se viene produciendo desde 2018 y hace saltar las alarmas de las organizaciones de infancia.

“Estos datos demuestran el gran impacto de la pandemia de la COVID-19 sobre los niños, niñas y adolescentes. Las cifras de pobreza infantil publicadas hoy por el INE son las más altas de los últimos cinco años confirmando una tendencia al alza de la que las organizaciones de infancia ya veníamos alertando” señala Ricardo Ibarra, director de la Plataforma de Infancia “Es urgente tomar medidas para revertir esta tendencia y reducir la pobreza infantil en España”.

El escudo social desplegado durante 2021 ha conseguido que estás cifras no se disparen aún más, pero claramente es necesario reforzar la protección a la infancia de manera estructural y no solo coyuntural.

La Encuesta de Condiciones de Vida se realiza sobre una muestra de hogares durante el cuarto trimestre de cada año y recoge información sobre sus condiciones de vida, así como información sobre la renta (ingresos, salarios, ayudas, etc.) del año anterior, en este caso de 2020. Es por ello que en los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida 2021 publicados hoy aparece, por primera vez, el impacto de los ERTE o de las moratorias en el pago del alquiler derivados de la pandemia de la COVID-19.

Algunos datos mejoran respecto al año anterior como es el porcentaje de personas en situación de carencia material severa, una cifra que baja tan solo en 0,1 puntos porcentuales en el caso de los niños y niñas; dejando aún así al 8,9% de la infancia en situación de carencia material. Dentro de esta situación sorprende algunas realidades especialmente. Han mejorado algunos componentes de dicha carencia material, como es el número de niños y niñas que no pueden permitirse carne o pescado al menos cada dos días pasando del 5,7% al 4,9% de la infancia en esta situación.

Además de la bajada general, algunos componentes de dicha carencia empeoran sustancialmente; el número de niños que no puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada alcanza los 13,1% (un incremento de 2,5 puntos porcentuales). Además, en los hogares con personas menores de 18 años han aumentado (del 15,9% al 17,7%) los que afirman haber tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad, etc.).

Más allá de estas situaciones de pobreza y carencia material severa, existen diferencias sustanciales si se analiza los distintos tipos de hogar. Con un incremento notable en aquellos hogares con niños, frente a una reducción en la mayoría de los hogares donde no hay niños. Casi la mitad (45,5%) de los hogares de un adulto con uno o más niños dependientes se encuentran en riesgo de pobreza, lo que supone un incremento de 6,6 puntos porcentuales respecto al año pasado. El segundo tipo de hogar con mayores tasas de pobreza (30,2%) son los “hogares con otros niños o niñas dependientes”.

En los hogares con dos adultos y uno o más niños a cargo el riesgo de pobreza o exclusión social aumenta 1,8 puntos porcentuales con respecto a los datos del año anterior frente a los hogares sin niños, donde la pobreza no sólo no se incrementa, sino que se reduce (0,1 para el caso de un hogar de dos adultos sin niños, y baja hasta el 1,8 para “otros hogares sin niños dependientes”) incrementándose únicamente en los hogares de una persona en un 1,2%. Las menores tasas de riesgo de pobreza o exclusión social se dan claramente en los hogares sin niños.

El incremento de la pobreza infantil se ha visto contenido por el impacto del escudo social y de las medidas desplegadas. La pobreza antes de la acción del Estado se ha incrementado sustancialmente, pero las transferencias y demás ayudas establecidas han permitido que la pobreza infantil no aumentase tanto. Este menor impacto demuestra la necesidad de desarrollar mayores medidas, y más ambiciosas, así como iniciativas preventivas.

Un año más, los datos muestran que el lugar de residencia tiene consecuencias directas en el riesgo de estar en situación de pobreza. Por Comunidades Autónomas, aquellas con mayores tasas de riesgo de pobreza son Extremadura (32,3%), Andalucía (32,3%) y Canarias (28,4%) frente a las que presentaron las tasas de riesgo de pobreza más bajas que son Comunidad Foral de Navarra (9,8%) y País Vasco (12,2%). Andalucía es la Comunidad Autónoma donde más se ha incrementado la tasa de pobreza (3,8 puntos) frente a Melilla que ha bajado en 6,2 puntos porcentuales aunque sigue teniendo una tasa notablemente alta.

Nuestro Estado de Bienestar no protege adecuadamente a los niños y niñas, como vienen señalando las organizaciones de infancia, la Unión Europea y otros organismos internacionales. “Por ello es necesario reforzar la ayuda a los hogares más vulnerables y aprobar una prestación para la crianza” ha añadido Ibarra. “Desde la Plataforma de Infancia proponemos una reforma fiscal, basada en deducciones fiscales reembolsables en el impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, con el fin de ampliar las ayudas monetarias a las familias y reducir la pobreza infantil en España. Una deducción universal que ayude a la crianza a todas las familias”.

La Encuesta de Condiciones de Vida de este año introduce una nueva definición de la tasa AROPE incluyendo la carencia material y social severa, así como una nueva reformulación de la baja intensidad de empleo. Dicha modificación ha supuesto un ligero incremento de las AROPE frente a las elaboradas bajo la antigua definición.

La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social AROPE (At Risk Of Poverty or social Exclusion) se creó en 2010 para medir la pobreza relativa en Europa ampliando el concepto de la tasa de riesgo de pobreza, que solo contempla los ingresos. La tasa AROPE se construye con la población que está en riesgo de pobreza, con carencia material o con baja intensidad en el empleo.

La población en riesgo de pobreza es un indicador relativo que mide desigualdad. No mide pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población.

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