Una nueva cooperación para la infancia: de la voluntad al compromiso

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La irrupción de la pandemia de COVID-19 ha alterado todas las previsiones de desarrollo sostenible marcadas para la consecución de la Agenda 2030 y ha puesto en una situación complicada, incluso para la supervivencia, a muchas personas a nivel global. Entre todas ellas, las más jóvenes, los niños, niñas, y adolescentes, han sufrido las consecuencias de forma particularmente intensa.  

La población infantil supone la mitad de la población en situación de pobreza extrema en el mundo. Según datos de UNICEF, se calcula que debido a la pandemia: 100 millones más de niños y niñas viven en situación de pobreza multidimensional, sin acceso a servicios esenciales. Esta crisis se suma a las vividas previamente, como la crisis climática, cuyas consecuencias recaen también especialmente sobre la infancia. Todo ello pone de relieve que la cooperación para el desarrollo debe ser una política priorizada y estratégica para apoyar a las poblaciones que más están sufriendo las consecuencias de estas múltiples crisis, entre ellas, la infancia. 

Como señala el documento “Una nueva cooperación para la infancia: de la voluntad al compromiso” elaborado por el Grupo Infancia y Cooperación de la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo y la Plataforma de Infancia, que reúne a las organizaciones de cooperación más relevantes dedicadas a la defensa de los derechos de la infancia, son tiempos de apostar por la cooperación; por una cooperación renovada, fortalecida y estructurada que esté alineada con los principales marcos internacionales como la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 y a la altura de los retos que enfrenta. Es necesario contar con una nueva legislación e instituciones reforzadas, con recursos, capacidades e instrumentos adaptados.  

Este proceso, representa en su conjunto, una oportunidad inigualable para que la Cooperación Española consolide su compromiso con la infancia, supere las actuales carencias y sitúe a la infancia como uno de los ejes centrales de la cooperación y de las políticas públicas estatales, desde una mirada de Coherencia de Políticas para el Desarrollo Sostenible, como nos invita la propia Agenda 2030. Es fundamenta garantizar los derechos de la infancia a nivel global, con un espacio propio para la infancia como colectivo dentro de la nueva Cooperación Española.  

Estos tiempos particularmente difíciles, son tiempos para apostar por la cooperación como política de estado y centro de la acción exterior. Son tiempos para consolidar políticas comprometidas y firmes con la justicia, los derechos humanos y la sostenibilidad presente y futura del planeta; la infancia es, sin duda, un colectivo prioritario para conseguirlo. 

 

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